VOTO JOVEN

Por Jerry Milman

El derecho al voto a los 16 años de edad supone el reconocimiento de la sociedad a la madurez democrática de la población joven otorgándole el derecho a elegir en las urnas a sus representantes.

Es una manera de incentivar el compromiso ciudadano de la juventud menor de 16 años, para tomar decisiones, involucrarse y participar de forma responsable y solidaria en todo aquello que le afecta.

El desarrollo de la democracia ha ido asociado a la  ampliación del derecho de sufragio y, por ende, del concepto de ciudadanía,  que primero fue exclusivo de los propietarios para extenderse más tarde a los trabajadores y, sólo después, ampliarse de los varones a las mujeres, cuando éstas  alcanzaron la consideración de  ciudadanas de pleno derecho.

En este sentido, la adquisición del derecho al voto no representa sólo un reconocimiento formal de la condición de ciudadano del joven entre 16 y 18 años, sino también, y muy especialmente, significa que se le ofrece la posibilidad de ejercer una mayor influencia sobre la agenda política y sobre la toma de decisiones que le afectan.

Uno de los argumentos esenciales para negar a los jóvenes de 16 a 18 años el derecho al voto radica en la falta de autonomía de la que adolecen. Desde este punto de vista, el estatus de ciudadano pasa por la adquisición de una situación de autonomía personal que el joven está lejos de alcanzar a causa de sus múltiples dependencias, sobre todo económicas. Sin embargo, fundamentar en estas dependencias  la negación de la condición de ciudadano del joven de 16 a 18 años sería retroceder a un modelo político  en el que sólo los que poseen sus propios recursos pueden acceder a esa  condición.

Otro de los argumentos es la fuerte influencia que puede ejercer sobre ellos el entorno familiar. Ambos son argumentos que sirven para negar su condición de ciudadanos de pleno derecho, que mantienen un evidente paralelismo con los que a principios del siglo XX se utilizaban para negar el voto a las mujeres.

Se habla  mucho que los jóvenes se caracterizan, en  general, por manifestar un notable desinterés hacia la política. Sin embargo, investigaciones realizadas sobre esta cuestión ponen de manifiesto que en el momento en que se adquiere el derecho al voto y, por tanto, se produce el reconocimiento efectivo del derecho de los jóvenes a participar en la política, el interés por lo público se incrementa, así  como se acrecienta el grado de compromiso con el sistema democrático. En este sentido, al rebajar la edad en la que se adquiere el derecho al voto podría estimularse el interés de los jóvenes por la política, generando un sentimiento de responsabilidad hacia la cosa pública.

La iniciativa se compadece con la legislación electoral de numerosos países – ya latinoamericanos, ya europeos.

En Bélgica el Partido ÉCOLO se manifestó a favor del derecho de voto a partir de los dieciséis años. En igual sentido, el Partido Socialista español, sumó esta propuesta al debate sobre la reforma a la ley electoral española iniciado en el año 2008.
En Austria, tras la reforma legal del 1° de julio de 2007, el ejercicio del sufragio en las elecciones legislativas y para el Parlamento Europeo, se ha otorgado a partir de los 16 años, edad en la que también lo han establecido en cantones suizos como Glarus, desde mayo de 2007.

En Ecuador se aprobó en septiembre de 2008 una reforma constitucional que otorga la opción a los menores de entre 16 y 18 años para poder votar, asimismo Brasil, Nicaragua, Cuba.

La Comisión de Asuntos Políticos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, aconsejó a todos los países europeos, la posibilidad de disminuir la edad de sufragio a los 16 años y la resolución adoptada por ese organismo al respecto fue enderezada en tal dirección.

Al respecto, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), aprobó una resolución (Resolución 1826, de Junio de 2011) dirigida a sus Estados miembros, para que estudien la posibilidad de rebajar la edad de voto a los 16 años para permitir que los ciudadanos dispongan de este derecho en todo tipo de elecciones a partir de esa edad.

RESUMEN DE ARGUMENTOS A FAVOR Y EN CONTRA

Argumentos a favor

  1. A partir de los 16 años los jóvenes tienen algunas responsabilidades y algunos derechos de adultos. El derecho a votar debería ser uno de ellos.
  2. Los jóvenes pueden trabajar, pagan impuestos, viven bajo la ley, luego deberían votar. Serviría, pues, para armonizar la legislación sobre la adolescencia.
  3. Al hacerlos sentir que pueden decidir sobre cosas que afectan a su vida,  los jóvenes sentirían más interés por la política.
  4. Al tener que contar con su voto, los políticos cuidarían más los intereses de los jóvenes.
  5. Los 16 años son mejor edad  para introducir el voto que los 18, porque a  esa edad los jóvenes están todavía enraizados en su comunidad y más concernidos por el voto que dos años después.
  6. Los jóvenes tienen una perspectiva única sobre aspectos sociales, que conviene tener en cuenta.
  7. Reducir la edad del voto a los 16 es una gran oportunidad para que los nuevos votantes puedan recibir una formación política, ya que todavía están dentro del sistema educativo.

Argumentos en contra

  1. A los 16 años se es demasiado joven para ser emocionalmente objetivo, y por lo tanto se es psicológicamente vulnerable.
  2. Los jóvenes son incapaces de tomar decisiones políticas responsables, porque carecen del conocimiento político necesario.
  3. Los jóvenes son muy vulnerables a las influencias.
  4. El voto de un joven puede comprarse fácilmente.
  5. Los adolescentes tienden a tener una perspectiva  temporal corta, interesándose más por las consecuencias a corto término, que por las consecuencias a largo plazo, lo que políticamente es peligroso.
  6. Los adolescentes tienen menos conciencia del  riesgo que los adultos, y parecen calcular los beneficios y los riesgos de forma distinta.
  7. La  investigación existente sugiere que los adolescentes son más impulsivos que los adultos, y están sometidos a cambios bruscos de humor.
  8. Los jóvenes no están interesados en tomar decisiones políticas. Si pocos jóvenes de 18 años votan, con más razón dejarán de votar los de menor edad.
  9. El voto joven podría proponer iniciativas peligrosas.
  10. Mantener el voto a los 18 años no supone ningún perjuicio a los menores de esa edad, ni a la sociedad, por lo que no es sensato cambiarlo.
  11. Algunos autores temen que reducir la edad de los votantes colabore a la tendencia a reducir la edad penal, y a disminuir la autoridad de los padres.
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Publicado en Gerardo Milman, Novedades