VIOLENCIA DE GÉNERO: UN COMPROMISO PARA EVITAR LA REPETICIÓN

El 3 de junio una multitud marchó frente al Congreso bajo el lema «Ni una menos». Miles de personas en todo el país acompañaban la convocatoria de Buenos Aires, todos coincidían en que había que poner fin a la violencia de género. Hasta entonces conocíamos una cifra escalofriante: una mujer muere cada 30 horas en manos de un hombre. Los crímenes son…

VIOLENCIA DE GÉNERO: UN COMPROMISO PARA EVITAR LA REPETICIÓN
El 3 de junio una multitud marchó frente al Congreso bajo el lema «Ni una menos». Miles de personas en todo el país acompañaban la convocatoria de Buenos Aires, todos coincidían en que había que poner fin a la violencia de género. Hasta entonces conocíamos una cifra escalofriante: una mujer muere cada 30 horas en manos de un hombre. Los crímenes son cometidos, en su mayoría, por el círculo más cercano de la víctima. La violencia doméstica no es una cuestión cultural, sino criminal, que no debe ser tolerada en ninguna de sus formas.

Hoy, a dos meses y medio de la marcha, podemos decir que el promedio no bajó. Por el contrario, La Casa del Encuentro nos dice que desde entonces hasta hoy, el número de víctimas fatales es de 70. Pareciera que no se puede poner fin a la violencia de género; pero lo cierto es que no se puede poner fin a ningún tipo de violencia.

Es difícil pensar que el poder político puede tomar las medidas adecuadas para frenar una epidemia como la de los asesinatos sexistas si no cuenta con instituciones para cuantificar las muertes. Mucho más difícil es creer que un gobierno que no reglamenta las leyes votadas en el Congreso tenga alguna estrategia para defender a las mujeres que hoy mueren como moscas.

Creemos equivocadamente que las mujeres y los hombres somos iguales porque ambos aparecemos en el mismo espacio público. Si bien compartimos trabajos y tareas en general, lo cierto es que la brecha es cada vez más amplia y que las mujeres seguimos estando desprotegidas. Ganamos un 37% menos que los hombres frente a igual tarea, ocupamos un tercio de los cargos públicos electivos y no tenemos protección especial frente a los casos violencia en los que evidentemente el hombre abusa de su fortaleza física, económica, moral y muchas veces psicológica.

El miércoles, junto a Viki Donda, Virginia Linares, Carla Carrizo, Omar Duclós y Manuel Garrido, recibimos en el Congreso y escuchamos a Ana, la mamá de Melina Romero, la joven de 17 años cuyo cuerpo fue encontrado el 23 de septiembre a la vera del arroyo de José León Suarez. Los 3 acusados por el homicidio hoy están libres. Desgraciadamente no se diferencia en nada de lo que tantas veces hemos escuchado. Me preocupa la repetición de los casos, me preocupa saber que no podemos ponerle un punto final a la violencia de género porque el Estado va por detrás de los delitos, porque no tiene ni la voluntad política ni las condiciones de eficiencia para evitarlas, me preocupa que la sociedad se acostumbre a escuchar que cada 30 horas muere una mujer.

Son muchas las cosas que se pueden y se deben hacer. Reclamar la implementación de la ley; asignar los recursos necesarios y suficientes; capacitar a operadores judiciales, municipales, policiales y administrativos; promover una educación con contenidos basados en la igualdad; eliminar la publicidad sexista y acordar con los varones la construcción de espacios de libertad e igualdad para que todos podamos vivir en una sociedad en paz y bienestar.

Como política, pero especialmente como mujer, me comprometo a seguir trabajando todos los días para evitar la reiteración e instalación de la violencia de género.

Margarita Stolbizer

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