No votaría a Scioli. Como la mayoría de los argentinos, creo que debe haber un cambio de gestión.

Margarita en Lituania
LITUANIA.-
Luego de las elecciones nacionales del 25 de octubre, la ex candidata a presidente Margarita Stolbizer, viajó a Europa por descanso y trabajo. Desde Lituania, donde está visitando a su hijo, el jugador de básquet de la selección nacional, Nicolás Laprovittola, Stolbizer atendió a El Intransigente.

“Vine a visitar a mi hijo que está jugando en un equipo de este país donde el Básquet es el deporte nacional”, comenta con inocultable orgullo de madre en la mañana lituana. “Y esta noche viajaré a San Petersburgo para participar de la conferencia de la ONU contra la Corrupción. Es un evento, importante pero parece que Argentina no envía una delegación de alto nivel como, sí hacen otros países”.

El Intransigente: Ahora que puede verlo de afuera, ¿Cuál es su opinión de este tramo de campaña hacia el ballotage?

Margarita Stolbizer: Tanto como ocurría antes de la primera vuelta, no abundan grandes definiciones políticas, sobre todo en temas centrales como a mi juicio es la lucha contra la pobreza, el narcotráfico o la política internacional. Todo parece demasiado superficial y está claro que la estrategia de los candidatos es parecerse a otros para ir en búsqueda de los votos que les faltan. Eso atenta contra su propia identidad. O sea, Macri busca parecer cada vez más peronista y Scioli busca ser más moderado. Es difícil creerle a ambos. El país necesita conocer que es lo que efectivamente hará cada uno con sus propuestas en caso de ganar.

E.I: Una de las estrellas de la campaña es la estrategia del miedo que intenta imponer el oficialismo con la propuesta #SiGanaMacri… ¿cree que puede darle algún rédito al oficialismo, o afianzará el voto opositor?

M.S: Yo creo que el oficialismo ya no tiene muchas posibilidades de revertir la decisión de cambio de la sociedad que ha generado sus propios anticuerpos frente a la posibilidad de continuidad del kirchnerismo. La estrategia del miedo puede ser efectiva en algunos sectores, pero tienen todo el peso encima de lo que ha sido el Gobierno en estos años y entonces creo que no les alcanza con esa estrategia. Y que en realidad ellos mismos son quienes tienen miedo de perder el poder y tener que desfilar por los tribunales.

E.I: El sciolismo, paradójicamente, milita para no volver a los 90. Y se olvida, de manera grosera, que su líder es fruto del menemismo, la expresión más virulenta de los noventa. La dirigencia puede tomarlo como una estrategia, ¿pero qué piensa del militante, del votante que cree estar convencido que Scioli no representa los noventa?

M.S: Scioli no solo es producto de los 90 sino que es un explícito agradecido con Menem que lo introdujo en la política. No reniega nunca de su pasado y tampoco puede disimularlo. Lo que juega a su favor es que también Macri es producto de los 90 cuando hacia negocios como empresario y también fue a través de Menem que llego a la política. Por tanto, no parecen acusaciones que puedan hacerse recíprocamente ni tampoco que a la gente le importen.

E.I: ¿Qué país vislumbra a partir del 10 de diciembre? ¿Y qué rol imagina tener? ¿Cómo debería trabajar una oposición en un contexto que aparenta ser complejo?

M.S: La situación será compleja pero mejor que la que tenemos. Confío, con cualquier resultado que tendremos un país más tranquilo. Al menos por un tiempo. Que ningún gobierno pueda tener mayoría propia, indica el mayor equilibrio como un contexto de diálogo necesario, cooperación y construcción de consensos. Mi voluntad es cooperar. Siempre he dicho que, de ganar, hubiera convocado a los demás. Perdiendo, estoy dispuesta a participar del diálogo democrático sin perder identidad. Creo imprescindible reconstruir un espacio progresista, socialdemócrata, incluso con muchos que votaron por otros candidatos. Scioli o Macri serán gobiernos conservadores donde el progresismo deberá existir para incidir en agenda, poner límites, controlar.

E.I: Doy por sentado que será oposición. Pero antes debo preguntarle: si Macri gana y le propone algún cargo, ¿lo aceptaría?

M.S: No tengo en mira eso como una cuestión personal. Si estoy dispuesta para que mi fuerza política asuma tareas de control en organismos en manos de la oposición.

E.I: ¿Fue el esperado el resultado de octubre o se encontraron con una sorpresa? ¿Hay alguna autocrítica como fuerza política por haber conseguido menos votos, por ejemplo, que el FIT? ¿Creen que no leyeron bien las necesidades del votante o tal como se configuró el escenario perjudicó la propuesta de PROGRESISTAS?

M.S: Estuvimos muy lejos de nuestras expectativas. No pensamos que íbamos a retroceder con relación a las PASO. Por supuesto que la autocrítica es no haber leído correctamente el escenario y la desesperación de la ciudadanía para que el kirchnerismo no continúe. O en el caso de los votantes de Scioli, para que no gane Macri. Sin embargo Massa pudo sostener sus votantes y nosotros no. Con respecto al FIT la situación es bien diferente porque ellos tienen un voto mucho más duro que no se iba con Macri. En cambio el nuestro sí. Y eso ocurrió. Un contexto muy complicado donde muchas personas me aprecian pero pusieron en prioridad como motivación al votar, la necesidad de frenar al oficialismo.

E.I: Massa dijo que no apoya a ninguno de los dos, pero no quiere que gane Scioli y que la Argentina necesita un “Cambio”. ¿Coincide con esa visión?

M.S: Sí, coincido. Ya dije que no votaría a Scioli. Como la mayoría de los argentinos, creo que debe haber un cambio de gestión.

E.I: ¿Cuáles serán sus próximos pasos en la política?

M.S: Voy a promover todos los debates necesarios dentro de mi partido el GEN, y también con los que integramos el frente Progresistas. Participare del diálogo con quienes me convoquen y voy a promover de manera activa todos los mecanismos para la transparencia y la existencia de una justicia independiente.

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