Las internas del oficialismo no son las de la oposición en serio

Las internas del oficialismo no son las de la oposición en serio

Por Gerardo “Jerry” Milman.

Gerardo Milman - Foto de archivo

Bienvenido Sergio Massa a la competencia electoral. Cristina ha cosechado lo que sembró: división pura, inclusive al interior de su propia fuerza. Massa, que de tonto no tiene un pelo, ha tenido a medio país en vilo a la espera de su decisión. Decisión que confirma que su lectura del escenario es la de un kirchnerismo debilitado, que entra –ahora– en terapia intensiva.

Con tres opciones justicialistas para la próxima elección, el panorama se aclara notablemente para las fuerzas progresistas que integran la oposición conformando un bloque fuerte.

En este escenario los opositores y los independientes no deberían dejarse engañar. Creer que del seno de la disputa oficialista cambiarán las cosas es falso: probablemente cambien los nombres, pero nada modificará el modelo inflacionario concentrador de poder. La interna oficial es en realidad un espejismo sin salida que, parafraseando a Eduardo Duhalde, “nos condena exitosamente” a seguir fracasando.

Bienvenido el aire de renovación, bienvenido el fin del sueño de Cristina eterna, bienvenido el hecho de que la batalla por la sucesión dentro del justicialismo se resuelva en las urnas y no por otras vías que tantas heridas le han costado al país.

No importa tanto lo que suceda en las filas de un oficialismo que ha creado en su seno su propia “oposición”. Esta es una paradoja que no debería ser resuelta por los independientes ni por los opositores en serio. Por cierto, habrá que observarla con atención pero tanto los independientes como los verdaderos opositores deberán centrarse en buscar una alternativa real allí donde verdaderamente existe.

El dilema electoral de este año es el siguiente: profundización del kirchnerismo, gatopardismo criollo o alternancia con respeto a las instituciones, inclusión social en serio y corrupción cero.

Tanto en las PASO del 11 de agosto como en las elecciones del 27 de octubre la voluntad popular se pronunciará nuevamente.

Tendrá ante sí la oportunidad de oro de elegir entre el modelo de esta década prepotente ganada por los amigos del poder; sus ex-aliados que ofrecen pasado en copa nueva; y la oposición en serio que sin aspiraciones de eternidad, sueña con darle a la provincia de Buenos Aires y al país el desarrollo económico al que ha llegado Brasil junto a las prioridades y servicios de calidad que hoy reclama su pueblo ganando las calles.

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