TODOS POR LA EDUCACIÓN

TODOS POR LA EDUCACIÓN

Luego del conflicto que demoró el inicio de clases, el tema desapareció de la agenda pública.

Omar Duclós
Por Omar Duclós para Agencia DYN – Diputado nacional por el partido GEN-FAU.

Superado el conflicto que demoró el comienzo del ciclo lectivo en numerosas provincias, parecería que todo volvió a la normalidad y la educación desapareció de la agenda pública y mediática, como si los problemas que la afectan estuvieran resueltos, pero la realidad es que desde hace algunas décadas, el sistema educativo está sumergido en un pronunciado deterioro.

La Escuela, en muy pocos casos cumple eficazmente el proceso enseñanza-aprendizaje, y ha dejado de ser el gran instrumento generador de igualdad de oportunidades, de integración y cohesión social a partir del acceso al conocimiento, para convertirse en reproductor de las desigualdades que caracterizan al entramado social de nuestro tiempo.

Durante muchos años se sostuvo que el problema era la falta de recursos para financiar el sistema, hasta que en 2005 se sancionó la ley 26.075 de financiamiento educativo, que representa un salto cuantitativo estableciendo la meta de inversión para 2010 en educación del 6 % del PBI.

Sin embargo, este objetivo se cumplió sin que se haya reflejado una mejora en la calidad y equidad de la educación, que es en definitiva el objetivo que debemos alcanzar. Así se observa en el resultado de algunas evaluaciones, como la prueba PISA, que aunque no están reconocidas oficialmente, resultan un indicador orientativo dado su ponderación internacional.

Durante la última década se puso énfasis en el discurso oficial en la inclusión educativa, que tiene su asidero en la escolarización inicial, pero la escolarización de 12 a 24 años aumentó apenas, de 60,5% a 61,7% entre 2001 y 2010.

En la escuela media es donde se advierte la mayor deserción: la graduación a tiempo es del 44% y los alumnos de 15 años, sólo el 52 % comprenden cabalmente lo que leen.

La inequidad se refleja su rostro más doloroso, cuando se verifica que el 25% más pobre alcanza a sumar 7,8 años de educación, mientras que el 25 más pudiente logra un promedio de 13,2 años de escolaridad.

Desafío

El desafío en conjugar inclusión, permanencia y terminalidad, con calidad y equidad para el pleno ejercicio del derecho a la educación, con alumnos que adquieran los conocimientos y herramientas necesarias para ser ciudadanos plenos con oportunidades de insertarse en el mercado laboral cada vez más competitivo y desarrollar un proyecto de vida digno, integrados al progreso colectivo.

Parecería que tanto los gobiernos de la Nación y las provincias, y los distintos actores del sistema educativo, cada uno en la dimensión de sus responsabilidades hace años que vienen “haciendo como que”, como que administramos un sistema virtuoso, como que enseñamos, como que aprenden…, y cuando alguien nos muestra la dura realidad, la comentamos como si afectara a los demás, pero jamás a nuestra jurisdicción, escuela o familia.

La situación exige que tomemos este problema con la seriedad y responsabilidad que demanda, para completar un diagnóstico acabado debemos crear un sistema de evaluación permanente y redefinir consecuentemente las metas, focalizando las estrategias de mejoras.

Garantizar el bienestar docente con salarios y condiciones laborales dignas, asegurar su autoridad pedagógica con el fortalecimiento de su formación inicial y continua; es necesario garantizar infraestructura y equipamientos adecuados, priorizando las escuelas de sectores más desfavorecidos; actualizar contenido curriculares y estrategias de enseñanza adaptadas a los tiempos; ampliar la jornada escolar, revisar la carrera docente jerarquizando el rol directivo y la conformación de equipos en cada escuela, buscando su consolidación y permanencia, entre otros aspectos que considero relevantes.

No hay dudas que se trata de un enorme desafío de transformación que no puede esperar.

Nos debe convocar a todos, al liderazgo político con estatura de estadistas, que mire menos las encuestas y se comprometa con convicción con las futuras generaciones; a los representantes gremiales de los docentes, a éstos y a los padres, asumiendo cada uno su responsabilidad y concentrando los esfuerzos para que todos los chicos estén en la escuela y aprendan; en definitiva el desafío es comprometernos todos por la educación.

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Publicado en: Omar Duclós, xNovedades