SILENCIO CÓMPLICE Y UNA BURLA TEMERARIA AÚN SIN ESCARMIENTO

Por Marcelo Díaz, Presidente del Bloque de Diputados Provinciales del FAP.

José Luís Cabezas
Marcelo Díaz

go A 17 años del crimen del reportero gráfico José Luís Cabezas, sus asesinos permanecen en libertad sin advertirse, “crispación” alguna de parte de la jefa de Estado, Cristina Fernández, ni preocupación al respecto del Gobernador Daniel Scioli, máximo responsable de la inseguridad persistente en territorio bonaerense, por lo que el caso se mantiene con total impunidad e inocultable complicidad por parte del poder político que desde antes de entonces, viene gobernando la Provincia.

La única voz oficialista que hace un tiempo se ha atrevido a opinar sobre el tema, y perdura como telón de fondo, en una burla temeraria aún sin escarmiento, es la del comunicador Orlando Barone.

¿Desde donde hablaba el comunicador oficial Orlando Barone, cuando desde su tribuna de 6,7,8 afirmara que el reportero gráfico José Luís Cabezas murió en “una función menor” y que “debían tener la precaución de cuidarlo” a sabiendas que en Pinamar se encontraba una mafia? Por otra parte, Barone debería informar con mayor propiedad, porque Cabezas no solo que murió, sino que fue asesinado.

¿Cuál es una función menor en el ejercicio de la función periodística?

Esa calificación dada por Barone, habla a las claras del total menosprecio al ejercicio de la profesión del reportero gráfico como trabajador periodístico, en la cual la única función es desempeñar el rol de mediador ético entre el registro del suceso periodístico y el receptor del mismo. La cobertura periodística, no se trata de una cuestión de medida: o se tiene compromiso ético o se es un cachivache como Barone. Algo que marca a las claras, la distancia entre la servil ética sin escrúpulos del híper oficialista Barone, y la honrosa ética profesional y humana de Cabezas.

¿Qué protección debía tener José Luís en pleno Estado de derecho?

José Luís Cabezas, ejerciendo con altura su profesión, precisamente trataba de desenmascarar con su herramienta de trabajo, el rostro custodiado de Yabrán, uno de los máximos empresarios beneficiados al calor de los espurios negociados con el poder Menem/duhaldista – lo que le costó la vida -; y fue en la siniestra complicidad entre ambos, que quienes debían protegerlo fueran sus sicarios. Es decir, la misma superestructura policial que permanece viciada de complicidades con la corrupción, y la narco delincuencia, hecho sobre el que Barone no hace referencia alguna, como tampoco que a 17 años del crimen de Cabezas sus asesinos identificados y condenados, permanezcan en libertad.

Por mucho menos que por las aberraciones de Barone, colegas de Cabezas, es decir, comunicadores con ética profesional, no de Barone, fueron separados de la televisión pública. ¿Por qué razón debemos los argentinos, seguir pagándole el sueldo a semejante sinvergüenza?.

Share Button

Artículos relacionados

Publicado en: Gerardo Milman, Lomas de Zamora, Marcelo Díaz, xNovedades