La Reforma electoral bonaerense que no pudo ser

Por ABEL BUIL.

El sistema electoral de un Estado es el pilar fundamental de cualquier democracia occidental; es, ni más ni menos, el mecanismo mediante el cual los ciudadanos eligen sus representantes; quiénes los van a gobernar durante un periodo de tiempo determinado.

Ese sistema debe ser lo más transparente posible. Debe procurar no filtrar las voces del pueblo sino que, tras las elecciones, la representación de las distintas opiniones debe ser lo más parecida a lo que ese pueblo eligió.

Nuestra Constitución Provincial en la Sección Segunda, bajo el título “Régimen Electoral”, establece en su artículo 60° que “la proporcionalidad de la representación será la regla en todas las elecciones populares para integrar cuerpos colegiales a fin de dar cada opinión un número de representantes proporcional al número de adherentes…” Esta mirada constitucional viene desde 1934, antes estaba en el art. 28°, y es una deuda que la democracia y los legisladores provinciales tenemos con la Constitución y con la sociedad.

En principio, los sistemas proporcionales (como el sistema D´Hont) parecen ser la mejor solución para las democracias representativas, ya que incluyen a la mayoría que consiente y a la minoría que disiente de la voluntad mayoritaria.

Así lo ha entendido el Código Nacional Electoral y así se reparten los representantes de cada partido en la Cámara de Diputados de la Nación, según la legislación actual. En este sentido, los sistemas proporcionales poseen las siguientes características generales: Facilitan la representación de todos los intereses y opiniones; Impiden la constitución de mayorías artificiales; y reflejan el cambio social y el surgimiento de nuevas tendencias.

Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires lamentablemente se aplica desde hace varios años el sistema electoral denominado “del cociente” para repartir los cargos tras cada elección. Este sistema tergiversa y modifica la decisión de los votantes, ya que prácticamente imposibilita la representación de las minorías. Como podría ocurrir y ya ha ocurrido en algunos ejemplos, en el caso de elegir tres bancas para legisladores, una fuerza política que obtenga el 33,5% de los votos puede quedarse con el 100% de los cargos, a pesar de haber conseguido no más que 1/3 de los votos y haberle sacado una diferencia de tan solo 1% a la segunda lista.

Esto ha ocurrido en la sección electoral séptima (región del centro de la provincia) y también ha ocurrido en la sección electoral capital (ciudad de La Plata). Esta tergiversación en la representación de lo votado por los ciudadanos no es única en la legislatura, se viene produciendo en distintos Concejos Deliberantes, principalmente de municipios del conurbano bonaerense, donde varios partidos minoritarios logran una porción de votos, pero que no les es suficiente para alcanzar el piso o cociente que la ley les impone. Esto hace que se logre una sobrerepresentación del partido mayoritario, imposibilitando el control del Ejecutivo Municipal, evitando el pluralismo y burlando la democracia.

Por citar un ejemplo, en la última elección legislativa a nivel provincial, de las 23 bancas de Senadores que se renovaban, el Frente para la Victoria, con un poco más del 50 % de los votos, se quedó con 21 escaños (más del 90% de los cargos en juego) y la oposición sólo logró 2 bancas de Senadores (menos del 10 %).

Sin acompañamiento de oficialismo y parte de la oposición.

Durante la última sesión en la Cámara de Diputados bonaerense, el oficialismo apuró la consideración de la reforma de la Ley Electoral para incorporar el voto de los jóvenes desde los 16 años, con el argumento de adoptar la legislación provincial a la ley Nacional recientemente aprobada por el Congreso de la Nación, y en procura de “ampliar derechos”. En esa sesión, y con la misma lógica de adoptar a la ley Nacional, desde la oposición (FAP, UCR, Pro Peronismo, Coalición Cívica) propusimos adoptar el sistema D´Hont de reparto de cargos en forma proporcional, como lo estipula la norma nacional.

Existen varios proyectos en este sentido presentados por legisladores de la oposición e inclusive del oficialismo, ya que hay consenso en que el sistema D´Hont es el que mejor se ajusta a la proporcionalidad que indica el artículo 60° de la Constitución Provincial.

Sin embargo, el Frente para la Victoria con escasos argumentos y en contradicción abierta con su postulado de dar mayor pluralismo de voces, tal como lo consigna a partir de la implementación de la nueva ley de Medios de Comunicación, e inclusive lo pregona en sus discursos la propia presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, rechazó la propuesta presentada, amparado en su condición de mayoría y admitió con los hechos preferir un sistema que concentra la representación en el ganador ocasional, en cambio de plasmar en los cuerpos colegiados todas las opiniones diversas de la sociedad.

En época en que el Gobierno Nacional agita la pluralidad y la diversidad de voces como uno de los principales y más valiosos estandartes, sería bueno que esas condiciones se consagraran en los distintos aspectos de la vida política, social y cultural de nuestra comunidad. Se trata de dar voz a las minorías, de multiplicar las voces y las opiniones, de contrastar y enriquecer los diferentes enfoques que se dan en la comunidad. Se trata de desconcentrar y repartir el poder hacia más manos y hacia más actores. En lo político también se trata de multiplicar las voces y las opiniones, de contrastar y enriquecer los diferentes enfoques que se dan en la comunidad, y de desconcentrar y repartir el poder hacia más manos y hacia más actores. Todo lo contrario a lo que hoy sucede.

La falta de voluntad del oficialismo para avanzar en este tema demuestra que el Frente para la Victoria en todas sus variantes (Kirchnerismo, Sciolismo y Massismo, y esta vez acompañado por los legisladores que responden a Francisco De Narváez), sólo está interesado en las herramientas que ayuden a su perpetuación del poder.

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Publicado en Abel Buil